No te limites.

Os voy a contar una historia.
Si he de ser sincero, el día que me quedé sin trabajo tuve un bajón de ánimo bastante importante. Fue como pensar que todo el esfuerzo que había invertido se había quedado en nada. Que no tenía sentido esforzarse porque al final el resultado ha sido el mismo: acabar en el paro. Sin embargo, ahora que lo veo en perspectiva, me doy cuenta de que realmente no tiene sentido pensar eso. 
En primer lugar, porque lo hice lo mejor que pude, di lo mejor de mi mismo y aprendí todo lo que pude. Y aún y con todo esas personas consideraron que no era apto. Pues peor para ellas. No han sabido ver mi potencial, pero otras personas lo harán. Y eso es algo que ocurre siempre. No solo en temas laborales. 
Imaginad lo mismo exactamente en temas personales. Amor, amistades, negocios. Tratad de pensar en esos momentos en los que os habéis sentido rechazados por una persona. Recordad esa sensación. La mayor parte de las veces, si no todas, lo único en lo que podíamos pensar era lo fracasados que nos sentíamos y en que no éramos lo bastante buenos para esa persona o en este caso para el puesto de trabajo en cuestión. Y yo os digo ¿en serio? ¿De verdad es más fácil dar crédito a eso que no a pensar que os encontrais delante de una persona que no es lo bastante inteligente para darse cuenta de lo que tiene delante? A lo mejor si empezáis por daros cuenta de esto, también os daréis cuenta que el problema no lo tenéis vosotros, sino la persona que tenéis delante. 
Quizá en ese punto sea cuando os empecéis a dar cuenta de lo que realmente os rodea y la cantidad de opciones que estabais desperdiciando. Os puedo asegurar que cuando eres capaz de ver las cosas en perspectiva, de un modo totalmente externo a vosotros mismos os dais cuenta de las barrabasadas que en un momento os parecieron lógicas. Y lo único que podéis pensar en ese momento es: ¿cómo pude ser tan idiota? pero tranquilos, toooodos en algún momento hemos sido así de idiotas. No os torturéis más de lo necesario.
Lo importante, tal y como lo veo, no es quedarse en los errores que has cometido ni arrepentirte de ellos, porque aún no se ha inventado una máquina del tiempo para volver y corregirlos. Claro que si dicha máquina existiese, ¿quién habría cometido tu error? Incluso en ese aspecto, corregir errores no sirve de nada. 
¿Son necesarios entonces los errores? Creo que más que necesarios, son inevitables. Nadie nace sabiendo. Pero si no te permites cometer errores y te arriesgas, nunca vas a saber lo que eres o no eres capaz de hacer. Porque siempre vas a tratar de seguir una línea más cómoda de actuación y tratar de complacer a aquellas personas que te dicen lo que debes hacer por tu propio bien. Y no llegarás a pensar por qué esas personas te están diciendo lo que ellas creen que está bien o mal. Simplemente acatarás todo lo que te digan sin plantearte que estas personas también han cometido errores y que gracias a los errores que han cometido son capaces de darte consejo ahora. 
Y esto se aplica a la vida entera. No esperes siempre a que alguien haga algo para hacerlo tu después. No te conformes con poco. Trata de ir a por todas y apuntar alto. Porque, si, claro, si apuntas a niveles ínfimos es bastante posible que consigas tus objetivos, pero te pregunto nuevamente ¿de qué sirve conformarse si no vas a estar feliz? Apunta alto. Quizá sea frustrante caer una y otra vez, pero estás cayendo para lograr aquello que TU te has planteado lograr, no aquello que te han dicho que puede ser mejor para ti. Ten fe en aquello que crees, naturalmente. 
Pero para ello, también debes tener fe en aquella persona que cree en lo que tu crees. Y la primera persona que debe tener esa fe eres tu. Si no tienes fe en tí mismo, si te pones zancadillas antes de intentar las cosas, ¿cómo pretendes siquiera empezar algo? ¿cómo quieres emprender una acción si ya antes de ponerte a ello ya estás echándola por tierra? 
Está bien tener los pies en el suelo, naturalmente, pero nunca te pongas zapatos de cemento para cruzar un río. Sé consciente de tus propios límites, pero no te pongas barreras que no existen. Nunca te digas que otras personas lo pueden hacer mejor que tu, porque si esas personas pueden, significa que tu también. Y ya no es solo que puedas hacerlo mejor, sino que sólo TU puedes hacerlo como TU sabes. Otras personas lo podrán hacer mejor o peor, pero nunca podrán hacerlo como tu. 
Pensad en ello. Hay mucho más dentro de vosotros de lo que os imagináis. Dejad de mirar a otras personas con envidia y empezad a ver lo que podéis aprender de estas personas. Jamás dejéis de creer en aquello en lo que creéis solo porque unas pocas personas incapaces de hacer lo mismo que vosotros os hayan dicho que no podéis hacerlo. 
Por supuesto que será difícil y las vais a pasar fatal en muchas ocasiones, pero cuando miréis atrás os daréis cuenta de que aquello que habéis logrado ha sido gracias a vuestro propio esfuerzo y, por supuesto, sin haber pisoteado a nadie. Esto es algo muy importante a tener en cuenta: se puede llegar muy algo sin ser un hijo de puta, como mucha gente piensa.

Esta es mi reflexión para hoy. Más que atreveros a hacer algo que os guste, deberíais PERMITIROS hacer ese algo y no imaginar todo lo malo que os puede pasar antes siquiera que os ocurra, porque si vives con miedo a lo que no sabes si va a suceder, vivirás sin conocer lo que eres capaz de hacer. 

Comentarios