Vivimos ciegos

La psicología y la neurología nos demuestran que el cerebro no funciona como una cámara fotográfica que todo lo registra en la mayoría de los casos. Es cierto que existen personas con memoria eidética o memoria fotográfica (que no es lo mismo), pero hablando del común de los mortales, no somos cámaras. Es decir, hay detalles de nuestra realidad que se nos escapan. Y digo nuestra realidad porque me refiero a lo que nosotros mismos vemos.
Sin embargo, hay muchas formas de ceguera. Y lo que vengo a decir hoy es que muchas veces nos hacemos los ciegos porque hay cosas que no queremos ver.
Quizá sea por la cantidad de miseria que hay en este mundo tan jodido o porque no queremos vernos envueltos en eventos o temas que nos resultan por lo habitual desagradables, pero es cierto que todos evitamos ver las cosas.
Un ejemplo claro lo he podido comprobar hoy, caminando por la calle y observando a un indigente. Desde la acera de enfrente he podido mirar durante un buen rato y sin interrupciones a esta persona anónima y a los que pasaban a su lado sin verlo. Este es sólo un ejemplo, pero me viene al pelo para explicar lo que ocurre a diario y en todo el mundo.
Tal vez si la gente se hubiese parado a observar podría haberse percatado de detalles que de otra forma no pasarían fácilmente desapercibidos. Quizá ese bebedero para perros que este hombre utilizaba para pedir limosna o esa manta sucia era la única forma en que podía tratar de sobrevivir. Pero la sensación era como mínima parecida a la de un perro abandonado en la calle.
No sé si  ese bebedero estaba colocado ahí adrede como una forma de que la gente se fijase en él y por extensión en la persona que lo utilizaba para de alguna manera conseguir la piedad de aquellos que pudieran darle una moneda-
Ahora pensad en esto como un hecho aislado si queréis, pero esto ocurre a diario y más veces de las que imagináis; no sólo porque haya indigentes en la calle y cada día haya más miseria. A lo largo de nuestra vida pasamos por situaciones como esta que os he descrito y que obviamos, pero ello no quiere decir que sea menos real por ello.
Pensadlo bien. La próxima vez que paséis al lado de alguien pidiendo en la calle, observad y haced lo que esta vez no he podido evitar hacer. Una moneda en un bebedero puede no significar nada para vosotros. Pero quizá sea un cambio importante para otra persona. Y lo mismo puede suceder en el resto del mundo. Tened en cuenta que incluso la acción más insignificante puede suponer un cambio inconmensurable si se hace en el momento correcto.


Que tengáis un feliz día.

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